DIOS EL TODO Y EN TODO

Oseas 4:6  pues por falta de conocimiento mi pueblo ha sido destruido.

EL CAMINO DEL INSENSATO

Posted by guildojose en 16 julio 2009


EL CAMINO DEL INSENSATO

El camino del necio es derecho en su opinión; más el que obedece el consejo es sabio. Prov. 12:15.

En el libro de Proverbios, el insensato o necio es el antónimo del sabio. Una persona sabia es aquella que vive en comunión diaria con la persona Sabiduría, que es Jesús. De sus horas de meditación en la Palabra de Dios proviene su capacidad de discernir el bien y el mal, y el poder para escoger y practicar el bien. El resultado es una vida feliz y productiva.

El insensato es todo lo contrario. Cree que la vida es suya, y que no necesita de nadie para ser feliz. Se cierra en sus propios conceptos, tiene su propia escala de valores y sus objetivos de vida muy particulares. Las personas a su alrededor saben que algo anda mal con él, porque vive golpeándose e hiriendo a los que lo rodean. No es feliz por más que proclame serlo. La búsqueda desesperada de su corazón por un poco de paz, lo lleva constantemente a tomar actitudes prepotentes, soberbias y a veces ridículas. Pero él no se da cuenta. “El camino del necio es derecho en su opinión”, dice Salomón.

La característica que más se destaca en la vida del insensato aparece claramente descrita en la expresión “en su opinión”. Cree que es el dueño de la verdad. Todo el mundo, a su entender, está equivocado. Sube a la montaña de su propia autosuficiencia y, desde allí, contempla a los otros como si fuesen corderitos pastando en el valle de la ignorancia.

Esta actitud hiere al insensato, porque el mundo no es una “isla”. Nadie vive solo. Todos necesitamos de todos. No en el sentido de “usar” a las otras personas, sino de oírlas, de escucharlas. Muchas veces pueden venir ideas importantes, sabias, revolucionarias, hasta de una criatura de tres años. Oí decir a alguien que todos somos ángeles de una sola ala. Necesitamos al otro para volar.

Tú puedes encontrar al insensato, todos los días, en todos los lugares. En el hogar, en la empresa, en la tienda, en la calle, en el colegio. La gran pregunta es: “¿Soy uno de ellos?” ¿Cómo saberlo? ¡Es fácil! Antes de salir de casa pregúntate si ya buscaste el consejo de Dios hoy. Con Dios nadie discute. Ante él, no hay argumentos que valgan. Ante su Palabra tú tienes solamente dos caminos: humillarte y aceptar su consejo, o rechazarlo orgullosamente. Después de todo: “El camino del necio es derecho en su opinión; mas el que obedece el consejo es sabio”.

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